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Martín Portillo

   

LA PATRIA AL DESNUDO

¡Que tiempos aquellos en que los Papas permitían, alentaban inclusive que al santo rey David se le esculpiese como Dios lo hizo, perfecto en formas y sin ropaje alguno!

Y sin embargo…. luego de siglos, después del Racionalismo, la Ilustración, la Revolución Francesa, la Revolución de Mayo 68 y demás movimientos contra la “sacralización” de lo que fuese, aquí tenemos nada y nada menos que a una representante de la Justicia, clamando por una imagen que muestra lo patrio y lo humano.

Bien debiera estar ciega, pues viendo la paja en ojo ajeno no ve la viga en el propio.

La celeridad que demuestra para ver si hay ilícito o no en el caso de posar junto a un símbolo patrio, bien podría mostrarse para solucionar los REALES CASOS DE ILÍCITOS aun no determinados, pero que mantienen en cárcel a cientos de peruanos sin respetarse sus derechos mínimos.

Hablar se podría de “desnudo amor a la patria”, “de inocencia patriótica”, de la desnudez como símbolo de la patria “descamisada”.  Una foto digan quizás de almanaques y calendarios para gremios obreros y ONGs que defienden al pueblo desnudo. Desnudado de sus derechos por una burocracia ciega, sorda y muda. Pero, ¿hablar de ilícito por ello? Vaya despropósito.

Bien se ve que la sra. Ministro obvia totalmente el respeto a la libertad de expresión, es que hoy por hoy ¿ya no se puede expresar amor a la patria? ¿No se pide al soldado y al policía que rinda su vida de ser necesario por la patria? Resulta casi absurdo que se ofrezca la vida y no el cuerpo para celebrar o defender la patria. Ahora resulta que una burócrata decide como y en que forma se han de manifestar nuestro sentimienos por los símbolos que representan la patria.

Ofende una mujer desnuda junto a la bandera. ¿Ofende acaso la desnudez y el hambre de miles de peruanos que son contemplados a la vera de alguna bandera, o agencia del gobierno?

La sra. Ministro tiene los valores invertidos. Su conducta resulta casi cómica, de no ser por lo que representa, la reacción  anacrónica  medieval e inquisidora.

Que alguien pose desnudo junto a un símbolo patrio no tiene porque ser escandaloso, depende del cristal con que se mire. La estrechez de miras, la falta de tolerancia moral, se convierte en argumento para apalear la libre expresión.

El peruano no solo no puede reclamar, tampoco puede rechazar los símbolos que se le dice son patrios, y luego todos claman por la Libertad de Conciencia y Expresión.

¿Qué clase de enfermedad mental agobia a los burócratas? ¿Es que sus tensiones nerviosas los colocan a la vera de la insania? O quizás sea la proximidad del discurso presidencial lo que afina la susceptibilidad ministerial para obtener lucimiento y así elevar los puntajes en la evaluación.

Sea lo que sea, NO EXISTE MAYOR OFENSA O ULTRAJE a los símbolos patrios que los que se comenten contra los ciudadanos al recortárseles sus derechos. Son los ciudadanos los ultrajados, no los trapos de colores. Las cosas, los objetos no se pueden ultrajar, el ultraje aquí es una figura retórica. 

Que la ministro haga su trabajo, arreglar los asuntos realmente importantes y dejar a cada quien que exprese su Amor a la Patria como mejor le parezca. Ya tuvimos revoluciones para expresar nuestra creencia y religión en igualdad de condiciones,  o ¿querrán alborotos para poder reconocer que es nuestro derecho expresar nuestros sentimientos como mejor nos parezca?

Atte.
Lic. en Educación: Martín H. Portillo Contreras
Jesús Maria, 23, julio de 2008

   

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